José de Jesús Fuentes

El sábado 23 de agosto, un solo grito unió a miles de cristianos en todo México… el Viva Cristo Rey resonó jubiloso en las gargantas de quienes asistieron a la consagración de los laicos a México en todas las diócesis del país, y particularmente en la multitud que se reunió en el Parque Bicentenario, a los pies del Monumento a Cristo Rey de la Paz en el evento Laicos de brazos abiertos, organizado por la Conferencia del Episcopado Mexicano.

A partir de este día, cada año, en la víspera de la Solemnidad de Cristo Rey, se llevará a cabo el Día del laico, instituido en torno a la figura del mártir Anacleto González Flores, sacrificado por la violencia en contra de la libertad religiosa durante la persecución.

Anacleto González Flores fue, antes que todo, un católico convencido y comprometido. Formado en la fe cristiana, fue un abogado, pedagogo, catequista y líder social que se involucró en cuerpo y alma en la defensa de la fe.

Fundó la Asociación Católica de la Juventud Mexicana en Guadalajara y la Unión Popular, defendió el pacifismo y la lucha no violenta y desde esa trinchera defendió el derecho del pueblo mexicano a vivir y expresar libremente su profunda religiosidad.

CRISTO REY    

El presidente de la DELAI, (Dimensión Episcopal para los Laicos), Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma explicó: “El mejor lugar, emblemático para darle gracias a Dios es el monumento a Cristo Rey. Esta solemnidad de Cristo Rey es universal. El Primer país que se consagró a Cristo Rey fue México. Cuando México ha necesitado protección, renovar fuerzas, repensar su identidad se ha consagrado a Cristo Rey para tomar fuerzas, valentía”.

El fin último de este evento es reconocer la importancia de la vocación de los laicos en la iglesia: “la presencia, la inspiración del Beato Anacleto fue tomada de Cristo Rey. El Beato Anacleto decía: que “Viva Cristo Rey” sea mi último grito en la tierra y el primero en el cielo.

Queremos que este evento no sea un evento de un día. Se llama “Laico de brazos abiertos”, porque queremos ya no tener laicos de brazos cruzados, que se abran al amor, a la generosidad… el siguiente evento debería ser laicos de brazos organizados, después laicos de brazos decididos.”.